Al cerrar el 2025, en DGI Process hay una reflexión que se repite con fuerza en los proyectos y conversaciones técnicas que tuvimos durante el año: la minería ya no puede sostenerse solo en experiencia e intuición; la excelencia operacional exige cada vez más datos, análisis y decisiones estructuradas.
Durante este año, la industria enfrentó un escenario desafiante. A la presión por mantener niveles de producción en un contexto de alta demanda por cobre, se sumaron leyes más bajas, mayor variabilidad operacional y sistemas cada vez más exigidos. En ese contexto, quedó claro que optimizar procesos dejó de ser un “nice to have” y pasó a ser una necesidad operacional.
Uno de los grandes aprendizajes del 2025 fue que muchas brechas de desempeño no están en la falta de activos o capacidad instalada, sino en cómo se usan los datos disponibles para operar mejor. La analítica avanzada, la modelación de procesos y la integración de información operacional comenzaron a jugar un rol central para reducir incertidumbre, anticipar problemas y mejorar la toma de decisiones.
Desde la mirada de procesos, esto se traduce en desafíos muy concretos:
mayor control de variables críticas, mejor entendimiento del comportamiento real de los circuitos, evaluación continua de escenarios y capacidad de ajustar la operación sin esperar a que aparezcan desviaciones mayores.
En DGI Process, el trabajo realizado durante el año reforzó esta idea. La ingeniería de procesos hoy no solo busca diseñar o corregir, sino acompañar a las operaciones en un camino de mejora continua, donde los datos se transforman en una herramienta práctica para estabilizar, optimizar y proyectar.
La reflexión que deja el 2025 es clara: la excelencia operacional en minería será cada vez más una combinación de experiencia en terreno, ingeniería sólida y uso inteligente de la información. Las operaciones que logren integrar estos elementos estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno más demandante y cambiante.
De cara al próximo año, el desafío no es solo incorporar más tecnología por sí sola, sino también usar mejor la que ya existe, con foco en procesos, personas y decisiones de largo plazo.


