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Cuando el ácido cambia, el proyecto también: el nuevo rol de la sensibilización de costos en hidrometalurgia

Abril 2026 La reciente incertidumbre en el mercado del ácido sulfúrico ha vuelto a poner en evidencia un punto crítico en la evaluación de proyectos hidrometalúrgicos: la dependencia de insumos clave. Reportes recientes indican que China, uno de los principales actores del mercado, está avanzando en restricciones a sus exportaciones, lo que podría impactar directamente en la disponibilidad y precio del ácido a nivel global (Reuters, abril 2026). En este contexto, el ácido sulfúrico deja de ser un costo más y pasa a ser una variable estructural del proceso. Cualquier variación impacta directamente en el OPEX, en la recuperación y, en última instancia, en la viabilidad del proyecto. Sin embargo, muchos análisis siguen basándose en condiciones promedio, sin incorporar escenarios de variabilidad que hoy son cada vez más frecuentes. Aquí es donde la sensibilización de costos toma un rol estratégico. Evaluar cómo responde un proyecto frente a distintos escenarios de precio de ácido permite entender no solo su rentabilidad, sino su resiliencia, identificando puntos de quiebre operacionales y exposición real al riesgo. En DGI Process estamos apoyando este tipo de evaluaciones, integrando análisis de procesos con escenarios de costo para entender cómo variables críticas como el consumo específico de ácido impactan el desempeño del negocio. Este enfoque permite no solo cuantificar riesgos, sino también identificar oportunidades concretas de optimización en el uso del insumo. En proyectos con márgenes ajustados, pequeñas variaciones pueden cambiar completamente el resultado. Por eso, incorporar este tipo de análisis desde etapas tempranas permite diseñar procesos más robustos y tomar decisiones mejor informadas. Porque hoy, no basta con que un proyecto funcione. Tiene que ser capaz de resistir. Fuente: https://www.reuters.com/world/asia-pacific/china-copper-smelters-may-press-ahead-with-production-curbs-amid-acid-export-ban-2026-04-14/

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Restricciones al ácido sulfúrico: una nueva variable crítica para la hidrometalurgia

Abril 2026 Durante abril, el mercado de insumos químicos ha comenzado a mostrar señales de ajuste que podrían impactar directamente a la industria minera. De acuerdo con Reuters, China —uno de los principales productores y exportadores de ácido sulfúrico a nivel mundial— estaría avanzando en restricciones a sus exportaciones, priorizando el uso interno de este insumo. Este movimiento introduce una nueva variable en la operación de procesos hidrometalúrgicos, donde el ácido sulfúrico es un insumo esencial para la lixiviación de minerales. Hasta ahora, la optimización de estos procesos se ha centrado principalmente en variables como el mineral, la eficiencia del circuito o el control operacional. Sin embargo, este escenario pone en evidencia una realidad cada vez más relevante: la disponibilidad de insumos críticos puede convertirse en un factor limitante del proceso. En países como Chile, donde parte del ácido utilizado en lixiviación depende de dinámicas de mercado global, cualquier restricción en la oferta tiene un impacto directo en costos y planificación operativa. En este contexto, la eficiencia en el uso del ácido adquiere un rol estratégico. Optimizar la dosificación, mejorar la cinética de lixiviación y reducir pérdidas químicas no solo permite mejorar el desempeño del proceso, sino también mitigar la exposición a escenarios de mayor incertidumbre en el suministro. Más allá de ser una variable operativa, el ácido sulfúrico comienza a posicionarse como un factor crítico en la resiliencia de los procesos hidrometalúrgicos. Este escenario refuerza una tendencia que ya venía tomando fuerza: la necesidad de diseñar y operar procesos no solo en función del mineral, sino también considerando el uso eficiente de los insumos clave. Porque en un entorno donde las cadenas de suministro son cada vez más dinámicas, el desempeño de una planta no depende únicamente de lo que ocurre dentro de ella, sino también de su capacidad para adaptarse a condiciones externas. Fuente: https://www.reuters.com/world/asia-pacific/china-copper-smelters-may-press-ahead-with-production-curbs-amid-acid-export-ban-2026-04-14/

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Cada m³ importa: el nuevo estándar en la gestión del agua operacional

Abril 2026 En los últimos meses, distintos proyectos en Chile han vuelto a poner sobre la mesa un tema que ya no es nuevo, pero sí cada vez más urgente: la necesidad de asegurar el abastecimiento de agua para la operación. Nuevas líneas de impulsión, sistemas de recirculación y búsqueda de fuentes alternativas reflejan una realidad evidente. El agua dejó de ser un recurso disponible sin restricciones y pasó a convertirse en una variable crítica para la continuidad operacional. En este contexto, gran parte de los esfuerzos de la industria se han concentrado en procesos de alto impacto hídrico, como la gestión de relaves o la optimización de espesadores. Y con razón: ahí se juega una parte importante del consumo total. Sin embargo, existe un espacio menos visible donde el uso del agua también es intensivo y, muchas veces, menos gestionado: los caminos. El riego para control de polvo suele operar bajo lógicas tradicionales. Frecuencias definidas por rutina, decisiones basadas en experiencia y baja visibilidad sobre la efectividad real de cada aplicación. A diferencia de otras áreas más instrumentadas, aquí todavía predomina la ejecución por sobre el control. El resultado es una brecha silenciosa. Sectores sobreirrigados, otros con déficit, evaporación prematura y consumo que no necesariamente se traduce en un control efectivo del polvo ni en mejores condiciones operacionales. Mientras se invierte en grandes soluciones para optimizar el uso del agua a nivel macro, en la operación diaria persisten ineficiencias que, acumuladas, pueden ser significativas. Este escenario contrasta con una tendencia que comienza a consolidarse: la gestión del riego como un proceso integrado, medible y optimizable. Hoy es posible planificar aplicaciones considerando variables como condiciones ambientales, tipo de camino, tránsito y comportamiento histórico del material particulado. También es posible registrar con precisión cuánto, dónde y cómo se está aplicando el recurso, y contrastarlo con lo planificado para detectar desviaciones en tiempo real. A esto se suma la capacidad de monitorear la efectividad del riego a través de mediciones objetivas, lo que permite ajustar las decisiones operacionales con base en datos y no en supuestos. El cambio de enfoque es profundo. Ya no se trata de cumplir con una frecuencia de riego, sino de asegurar un resultado operacional específico utilizando la menor cantidad de recurso posible. En este contexto, el concepto de eficiencia hídrica deja de ser declarativo y pasa a ser operativo. Gestionar el agua bajo criterios de ingeniería permite avanzar hacia modelos de aplicación más precisos, donde el momento, la dosis y la cobertura responden a la necesidad real del proceso. En otras palabras, aplicar agua solo cuando es necesario y en la cantidad justa. Porque en un escenario donde asegurar el acceso al agua es cada vez más complejo, la competitividad no estará únicamente en quién logra captar más, sino en quién logra utilizar mejor cada metro cúbico disponible. Y en ese nuevo estándar, incluso los espacios que antes parecían secundarios —como los caminos— pasan a ser parte clave de la eficiencia global. Porque al final, cada m³ efectivamente importa.

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Volatilidad energética: por qué la eficiencia operacional vuelve al centro de la minería

Durante las últimas semanas, el escenario internacional ha estado marcado por una alta incertidumbre geopolítica, generando una mayor volatilidad en los precios de la energía y, particularmente, en los combustibles. Para la industria minera, este efecto no es menor. El diésel sigue siendo uno de los principales componentes del costo operativo, especialmente en operaciones de rajo abierto, donde impacta directamente en el movimiento de material, transporte y operación de equipos. En este contexto, la eficiencia operacional vuelve a posicionarse como una prioridad estratégica. Más allá de grandes inversiones, hoy el foco está en optimizar lo existente: reducir consumos innecesarios, mejorar el control de variables y aumentar la estabilidad de los procesos. Procesos como la lixiviación, el manejo de soluciones, la conminución o el transporte interno presentan múltiples oportunidades de mejora cuando se analizan en detalle. Muchas de estas oportunidades no requieren cambios estructurales, sino una mejor comprensión del comportamiento real de la operación. Adicionalmente, cada vez toma más relevancia la aplicación de metodologías estructuradas de mejora continua, que permiten identificar pérdidas, eliminar ineficiencias y priorizar acciones con impacto real en la operación. Este enfoque facilita avanzar desde el diagnóstico hacia la ejecución, generando mejoras sostenibles en el tiempo. En DGI Process, trabajamos precisamente en esa línea: evaluar procesos desde una mirada técnica y analítica, integrando herramientas de mejora continua para identificar desviaciones y proponer acciones concretas que permitan mejorar la eficiencia, reducir costos y fortalecer la operación frente a escenarios de mayor incertidumbre. En un entorno donde los costos pueden cambiar rápidamente, la capacidad de adaptarse y optimizar deja de ser una ventaja, y pasa a ser una necesidad.

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Nuevas concentradoras en minería: una señal de que el desafío es el proceso

Marzo 2026 El reciente ingreso al sistema de evaluación ambiental de una nueva concentradora por parte de BHP en Minera Escondida vuelve a poner sobre la mesa una tendencia clave en la minería actual: el foco ya no está solo en aumentar capacidad, sino en adaptar y optimizar los procesos frente a nuevas condiciones operacionales. A medida que los yacimientos evolucionan, cambian variables críticas como la ley del mineral, la dureza, la granulometría y el comportamiento metalúrgico. En ese contexto, los circuitos existentes dejan de operar bajo las condiciones para las que fueron diseñados originalmente. Por eso, proyectos como nuevas concentradoras no son únicamente expansiones, sino respuestas técnicas a la necesidad de rediseñar el proceso para sostener la producción y la eficiencia. Este escenario refuerza una realidad cada vez más evidente en la industria: antes de invertir en nuevas instalaciones, es clave entender en profundidad cómo está operando el proceso actual y dónde están las brechas reales. Desde DGI Process, vemos que el valor está en: Analizar el comportamiento real del circuito. Identificar cuellos de botella y pérdidas de eficiencia. Evaluar escenarios de mejora antes de grandes inversiones. Tomar decisiones basadas en datos y simulación. En un contexto donde los proyectos son cada vez más complejos y costosos, la comprensión profunda del proceso se transforma en un habilitador crítico para cualquier decisión de inversión. La señal es clara: la minería del futuro no solo se construye con más capacidad, sino con mejores procesos.

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Entender el proceso completo: el primer paso para mejorar la operación

En muchas operaciones industriales y mineras existe una situación cada vez más común: hay datos disponibles, indicadores operacionales y sistemas de información, pero aun así resulta difícil tener una visión clara de cómo está funcionando realmente el proceso. Los KPI pueden llegar tarde, los datos pueden estar distribuidos en distintos sistemas y muchas decisiones operacionales terminan tomándose sin una comprensión completa del flujo del proceso. Cuando esto ocurre, es frecuente que los problemas se identifiquen solo cuando ya impactan la operación: atrasos, pérdida de rendimiento o cuellos de botella que no estaban siendo visibles. En DGI Process trabajamos precisamente en ese punto crítico: analizar procesos operacionales utilizando los datos disponibles para transformarlos en insights accionables. A través de evaluaciones estructuradas del proceso, es posible: Construir una visión completa del flujo operacional. Identificar brechas entre el desempeño actual y el esperado. Detectar cuellos de botella o pérdidas de eficiencia. Priorizar acciones de mejora con mayor impacto. El objetivo no es simplemente analizar datos, sino convertir información dispersa en claridad operacional. Este tipo de análisis permite que las organizaciones pasen de reaccionar ante los problemas a comprender mejor su proceso completo y tomar decisiones con mayor fundamento. En un entorno donde la eficiencia operativa es cada vez más relevante, entender cómo funciona realmente el proceso se vuelve el primer paso para mejorar su desempeño.

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El control de polvo evoluciona hacia la gestión inteligente del agua

El control de polvo en minería ya no se limita a aplicar agua de forma preventiva. En 2026, la industria está avanzando hacia un enfoque más exigente: gestión inteligente, trazable y eficiente del recurso hídrico en caminos y frentes operativos. En un contexto de escasez hídrica estructural y mayor presión regulatoria, las operaciones no solo deben mitigar emisiones de polvo, sino también demostrar eficiencia en el uso del agua y trazabilidad en la ejecución de riegos. La tendencia es clara:no basta con regar, hay que saber cuánto, dónde y cuándo se aplicó. Esto implica integrar: Monitoreo de caudal en tiempo real. Georreferenciación de aplicaciones. Registro digital automático. Reportabilidad online. Posibilidad de exportar la información. Desde DGI Process, impulsamos un Sistema de Control de Riego para camiones aljibe que responde directamente a esta tendencia. El sistema integra flujómetros, GPS y transmisión automática de datos hacia una plataforma web, permitiendo: Registro online de riegos georreferenciados. Control detallado de volúmenes aplicados. Análisis de eficiencia por camión. Alertas y seguimiento remoto. Exportación de datos en PDF, Excel y KML. Este enfoque transforma el control de polvo desde una tarea operativa a una herramienta de gestión basada en datos, permitiendo reducir consumo innecesario, mejorar efectividad y fortalecer la trazabilidad ambiental. La tendencia 2026 no es regar más.Es regar mejor.

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Control de polvo y eficiencia hídrica: prioridades operacionales que se consolidan en 2026

Durante las últimas semanas, distintas operaciones mineras han reforzado inversiones orientadas a mejorar el control de polvo y la gestión del agua en procesos críticos como chancado, acopios y caminos operacionales. Más allá de casos puntuales, la señal es clara: el control de polvo ya no es solo una variable ambiental, sino una decisión operacional que impacta continuidad, seguridad y eficiencia del proceso. En ese contexto, soluciones que integran monitoreo, automatización y control inteligente del riego comienzan a jugar un rol clave. No se trata únicamente de aplicar agua, sino de optimizar cuándo, cuánto y dónde regar, reduciendo consumo innecesario y mejorando la efectividad del control. Desde DGI Process, hemos venido trabajando en esta línea a través de nuestro sistema de control de riego, orientado a: Optimizar uso de agua. Mejorar efectividad del control de polvo. Automatizar decisiones operativas. Entregar trazabilidad y datos para mejora continua. La tendencia del mercado es clara: eficiencia hídrica y control ambiental están cada vez más integrados al desempeño operacional. Y cuando estas variables se gestionan con datos y automatización, el impacto no es solo ambiental, sino productivo.

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Liberar capacidad en conminución: una de las primeras oportunidades técnicas del 2026

El inicio de 2026 ha encontrado a muchas operaciones mineras enfrentando un escenario común: altas exigencias productivas, precios favorables del cobre y circuitos de conminución operando cerca de sus límites. En este contexto, aumentar producción no siempre pasa por grandes expansiones, sino por entender mejor dónde se está perdiendo capacidad dentro del proceso. Durante este comienzo de año, en DGI Process hemos estado impulsando una iniciativa técnica enfocada en evaluar y liberar capacidad en circuitos de conminución, utilizando herramientas de simulación y análisis basadas en JKSimMet. La experiencia muestra que muchos circuitos esconden oportunidades relevantes de mejora que no son evidentes a simple vista: cuellos de botella, ineficiencias de clasificación, configuraciones subóptimas o condiciones operacionales que limitan el rendimiento real del sistema. Identificar estos puntos requiere modelamiento, balance de masa y simulación, más que ajustes aislados en terreno. A través de este enfoque, es posible construir una ruta inicial de captura de mejoras, basada en datos duros y escenarios evaluados técnicamente. El objetivo no es solo diagnosticar, sino proponer alternativas concretas que permitan aumentar capacidad, mejorar eficiencia energética o estabilizar la operación, muchas veces sin inversiones mayores. Esta mirada cobra especial relevancia en un contexto donde la conminución sigue siendo una de las etapas más intensivas en energía y costos dentro del proceso minero. Liberar capacidad existente permite aprovechar mejor los activos actuales y alinear la operación con las metas productivas del año. Durante este inicio de 2026, esta iniciativa se ha enfocado en entregar diagnósticos técnicos accionables, identificando “quick wins” y escenarios de optimización que sirvan como base para decisiones informadas, ya sea para ajustes operacionales de corto plazo o para estudios de mayor alcance. La reflexión es clara: antes de expandir, vale la pena entender cuánto más puede dar el circuito actual. En escenarios exigentes, la ingeniería de procesos vuelve a ser una de las herramientas más efectivas para capturar valor real desde la operación.

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Nuevo máximo histórico del cobre: cuando el precio sube, la eficiencia de procesos se vuelve estratégica

Durante los últimos días, el mercado del cobre volvió a marcar un hito histórico. El precio del metal rojo superó los US$6,3 por libra, alcanzando un nuevo máximo en los mercados internacionales y consolidando uno de los inicios de año más fuertes que se hayan registrado para el sector. Este nivel de precio —equivalente a más de US$14.000 por tonelada— ha sido impulsado por una combinación de alta demanda proyectada, restricciones estructurales en la oferta y un contexto macroeconómico que ha favorecido a los commodities. Para la industria minera, la señal es clara: el cobre se encuentra en un escenario excepcional. Sin embargo, más allá del impacto financiero, este contexto deja una reflexión clave para las operaciones: los buenos precios solo se traducen en mayor valor cuando los procesos están preparados para capturarlo. Cuando el precio del cobre se sitúa sobre los US$6,3/lb, cada ineficiencia pesa más. Pérdidas metalúrgicas, variabilidad operacional, cuellos de botella o decisiones tomadas sin una base técnica sólida representan oportunidades desaprovechadas. En otras palabras, a estos niveles de precio, la eficiencia de procesos deja de ser solo una mejora técnica y pasa a ser una decisión estratégica. Las noticias recientes también evidencian una realidad conocida por la industria: aunque el mercado ofrece señales positivas, muchas operaciones enfrentan restricciones operacionales que limitan su capacidad de respuesta. En ese escenario, optimizar lo que ya existe —mejorar recuperación, estabilizar la operación y reducir variabilidad— suele generar mayor impacto que buscar expansiones aceleradas. Aquí es donde la ingeniería de procesos cumple un rol central. Analizar el desempeño real de los circuitos, evaluar alternativas de proceso, modelar escenarios y entender la interacción entre variables permite tomar decisiones informadas y maximizar el valor capturado en momentos favorables del mercado. Desde DGI Process, este escenario refuerza el foco con el que partimos el 2026: apoyar a las operaciones en la optimización y evaluación de procesos, tanto en Chile como en proyectos desarrollados en el extranjero, con una mirada técnica, aplicada y alineada con la realidad operacional. La reflexión es clara: los ciclos de precios altos no duran para siempre, pero las mejoras en procesos sí. Aprovechar este momento requiere ingeniería rigurosa, decisiones bien fundamentadas y una comprensión profunda del proceso.

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